domingo, 9 de octubre de 2011







Tras el lumbral de mis temores, de mis errores y mis fracasos, tras las heridas del pasado y los amores ya olvidados, tras la inocencia que hubo un día, tras la ironía de aquellos años, solo ha quedado un frío inmenso: la espina cruel del desengaño.
Llegas a mi vida como un sol, como la suave transparencia del amor, como el aroma de la brisa en la mañana, borrando para siempre mi dolor. Volver a amar una vez más, nacer de nuevo en ti, en tu mirar, llenando con tu luz las sombras de mi soledad. Volver a amar, sentir que ya te quedas junto a mi, que no me dejarás, y así podré vivir el dulce amor que tu me das.




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